Con motivo del Día de la Enfermería, el Consejo Andaluz de Enfermería ha elaborado un informe de la situación de la profesión enfermera en nuestra comunidad. Con el análisis de una amplia muestra de las enfermeras andaluzas, el informe dibuja la relevancia estratégica de la profesión enfermera para la sostenibilidad del sistema sanitario y, al mismo tiempo, evidencian el déficit estructural que continúa afectando a Andalucía. Según el informe técnico sobre la situación de la profesión enfermera en Andalucía, la comunidad presenta una ratio de 5,51 enfermeras por cada 1.000 habitantes, por debajo de la media nacional (6,28) y entre las comunidades autónomas con menor dotación enfermera del país. La tasa de Andalucía de enfermeras en Atención Primaria es 0,60, octava con menos ratio cuando se comparan las CCAA y en Atención Hospitalaria de 3,03, siendo la región que presenta la tasa más baja.
Está claramente lejos de los estándares fijados por organismos internacionales de referencia. En comparación, Eurostat establece una ratio media de 8,40 enfermeras por 1.000 habitantes, la OCDE la sitúa en 9,04 y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 8,96. Esta diferencia supone para Andalucía un déficit estimado de entre 25.000 y 30.000 profesionales de enfermería, situando a Andalucía entre las regiones con menor dotación enfermera del país, , y refleja una brecha asistencial que, según las estimaciones internacionales, requeriría incorporar entre 25.000 y 30.000 profesionales más para alcanzar los niveles de referencia europeos.
Los datos arrojados muestran la histórica feminización de la profesión, el 79,5% de los/las profesionales andaluces son mujeres, frente al 20,5% de hombres. La inmensa mayoría cuentan con nacionalidad española, un 98,6% del total, aunque el registro también recoge presencia de enfermeras de distintas nacionalidades, entre ellas italiana, alemana, colombiana o francesa. La edad media se sitúa en 43,91 años.
Por provincias, Sevilla concentra el mayor número de profesionales, el 21,7% del total. Le sigue Málaga, con el 20,2%, Cádiz, con el 15,1%, Granada, con el 11,3%, Córdoba con el 9,6%, y Almería con el 8,5%. Las provincias con menos números de enfermeras son Jaén con el 7,7% y Huelva, con el 5,8%.
Dos de cada tres profesionales están vinculados al SAS
Según los datos disponibles por este Consejo el 66,3% de los profesionales desarrollaban su actividad laboral en el Servicio Andaluz de Salud (SAS), lo que se traduce en 2 de cada 3 enfermeras de nuestra comunidad.
Predominio de enfermeras generalistas
En cuanto a las especialidades enfermeras, según datos del Ministerio de Sanidad de 2024, reflejan que solo el 3,5% de las enfermeras de Atención Primaria y 4,6% en Atención Hospitalaria en Andalucía trabaja actualmente como especialista, frente al 96,5% y el 95,4% que ejerce como generalista respectivamente. A nivel nacional sólo el 42,6% de las enfermeras con formación especializada están trabajando como especialistas. En Andalucía, un 19,9% tiene formación de especialista. Entre las especialidades identificadas, la más frecuente es Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona), con aproximadamente el 4,3% del total. Le siguen Enfermería del Trabajo 0,7%, Enfermería de Salud Mental 0,6%, Enfermería Familiar y Comunitaria 0,5% y Enfermería Pediátrica 0,4%. Las menos representadas son Enfermería Geriátrica y Enfermería de Cuidados Médico-Quirúrgicos, ambas por debajo del 0,2%.
Estos resultados muestran que se debe reforzar el papel de las enfermeras especialistas y mejorar la calidad de la atención sanitaria. Recientemente desde el CAE se ha presentado un Decálogo conjunto con las sociedades científicas para impulsar el desarrollo de las especialidades enfermeras en el Sistema Sanitario Público de Andalucía.
La evidencia científica disponible relaciona directamente la infradotación enfermera con peores resultados en salud, mayor mortalidad hospitalaria, incremento de eventos adversos, sobrecarga profesional y aumento de costes sanitarios. Por ello, expertos y organizaciones profesionales insisten en la necesidad de avanzar hacia modelos de planificación que integren no solo el número de profesionales, sino también la complejidad de cuidados, la cronicidad y las necesidades reales de los pacientes.














