La confidencialidad y la protección de datos sanitarios centraron la reflexión de la VII Jornada de Ética y Deontología organizada por la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Enfermería de Granada, celebrada en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias de la Salud. Bajo el lema “La confidencialidad en el marco de la Ética y la Deontología”, profesionales de la Enfermería, juristas y expertos en protección de datos analizaron uno de los mayores desafíos éticos de la práctica sanitaria actual: preservar la intimidad del paciente en un contexto marcado por la digitalización y la exposición constante de la información.
La jornada arrancó con la conferencia inaugural del filósofo y profesor universitario José Antonio Pérez Tapias, quien defendió que “la comunicación humana exige confianza” y recordó que, en el ámbito sanitario, esa confianza adquiere una dimensión especialmente sensible por la naturaleza de los datos que manejan los profesionales: patologías, diagnósticos, tratamientos o procesos vitales de enorme vulnerabilidad personal.
Durante su intervención, Pérez Tapias advirtió de que “los datos son mercancía” en la sociedad contemporánea y subrayó la necesidad de que profesionales y ciudadanía asuman un papel activo en la defensa de la privacidad. “Si no activamos nosotros la protección, nadie lo va a hacer por nosotros”, afirmó, aludiendo a la importancia de la legislación vigente en materia de protección de datos y al deber moral inherente a la confidencialidad asistencial.
El filósofo vinculó además la protección de la intimidad con la dignidad humana y el principio de igualdad de derechos, defendiendo que “sin ese criterio de igualdad no existe un verdadero núcleo ético”.
Una responsabilidad jurídica, ética y profesional
La mesa de ponencias profundizó posteriormente en las implicaciones legales y deontológicas del secreto profesional en Enfermería.
La profesora de Derecho y Seguridad Social María García Valverde, directora del Instituto de Migraciones, abordó “La realidad jurídica del deber de confidencialidad y de la correspondiente responsabilidad”. Durante su exposición incidió en que la confidencialidad no solo constituye una obligación legal, sino también “una actitud de buena fe y de compromiso moral” hacia el paciente.
La profesora de derecho repasó las distintas responsabilidades derivadas de una vulneración del secreto profesional —penal, civil médica, contractual y extracontractual—, recordando la relevancia del artículo 199 del Código Penal. Asimismo, explicó las excepciones contempladas legalmente, como los requerimientos judiciales o la comisión de delitos, insistiendo en la necesidad de encontrar “un equilibrio entre la confidencialidad y el deber de compartir información cuando sea necesario”.
Por su parte, Rafael Marín Jiménez, técnico de apoyo al delegado de Protección de Datos, centró su intervención en las medidas prácticas para garantizar la seguridad de la información sanitaria. Alertó del impacto que supone para la relación asistencial la pérdida de confianza derivada de usos indebidos de datos clínicos y repasó protocolos y mecanismos de protección tanto en la asistencia sanitaria como en la investigación y los espacios de trabajo.
“Cuidar también los datos”
Uno de los momentos más participativos de la jornada llegó con la intervención de Nina Martínez, matrona y profesora de la Facultad de Enfermería de la UGR, quien reflexionó sobre el deber de confidencialidad desde la práctica diaria de la Enfermería. Bajo el título “Cuidar también los datos: el deber de confidencialidad en Enfermería”, recordó que la privacidad forma parte inseparable de los cuidados.
“El riesgo para la salud de los pacientes aparece cuando dejan de confiar en los profesionales y ocultan información relevante para su atención”, señaló.
Nina repasó la evolución histórica de los códigos deontológicos enfermeros desde 1953 hasta el nuevo Código Deontológico de 2026, destacando especialmente los artículos dedicados a la confidencialidad y al secreto profesional.
La matrona expuso además situaciones reales que evidencian cómo pequeños gestos cotidianos pueden vulnerar la intimidad de los pacientes: revisar historiales clínicos sin justificación asistencial, compartir imágenes en redes sociales, dejar documentación visible o comentar casos clínicos fuera del entorno profesional.
La mesa abrió también un debate sobre los límites de la confidencialidad, especialmente en cuestiones relacionadas con la información a familiares, el trabajo en equipo o situaciones de violencia y vulnerabilidad.
Un reto ético en plena transformación digital
La VII Jornada de Ética y Deontología finalizó con las conclusiones de Máximo Sánchez, presidenta de la Comisión Deontológica, que puso de manifiesto que la confidencialidad continúa siendo uno de los pilares fundamentales de la práctica enfermera y un elemento imprescindible para sostener la confianza entre profesionales y pacientes.
En un escenario sanitario cada vez más digitalizado, donde la información circula con rapidez y los riesgos de exposición aumentan, los expertos coincidieron en la necesidad de reforzar la formación ética y consolidar protocolos claros que garanticen la protección de la intimidad.
La Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Enfermería de Granada reafirmó así su compromiso con la reflexión ética y con la defensa de una práctica profesional basada en la dignidad, el respeto y la responsabilidad.













