José Miguel Morales Asencio, catedrático de la Universidad de Málaga, destacó en su intervención en el Congreso de los Diputados el pasado 12 de Mayo de 2025, con motivo del Día Internacional de la Enfermería, que “es la primera vez que la Enfermería entra por la puerta del Parlamento con esta voz tan clara y tan nítida”.
Un espacio donde científicos y políticos pueden debatir en torno a la investigación enfermera y la necesidad de políticas de cuidados adecuadas que ayuden tanto a los pacientes como a las familias.
El mensaje que quiso lanzar en el foro de la ciudadanía de este país es que «hay un problema que resolver, que es una asincronía entre lo que la sociedad necesita, lo que la ciencia enfermera está poniendo encima de la mesa para esas necesidades y lo que las políticas y servicios de salud están llevando a cabo”.
En esta misma línea hizo especial hincapié en que «la sociedad está inmersa en uno de los desafíos de salud más grandes que ha tenido nunca la humanidad, que se llama: la cronicidad, la dependencia, la complejidad y el envejecimiento». Morales señaló que «los servicios de salud llevan 20 años afanándose para conseguir hacer frente a esa enorme roca, pero no es capaz de conseguirlo. Porque es un sistema que sigue siendo excelente para la atención aguda, absolutamente hospitalocéntrico, con estructuras organizativas del siglo XX, sobre todo en esos hospitales ordenados por órganos y aparatos evolucionan en tecnología pero siguen organizados y con la misma estructura organizativa de hace más de 60 años».
Una intervención muy completa, en la que el catedrático agregó que «somos incapaces de garantizar sistemáticamente que un paciente con un trastorno mental grave tenga un buen nivel de autocuidado o de evitar que una persona esté esperando en una observación de urgencias 17 horas para una cama», mientras por otro lado, «hacemos cirugía intrauterina de un feto».
Dos aspectos totalmente contradictorios, ante lo que la enfermería trata de dar respuesta con «el caballo del conocimiento y la ciencia enfermera, que ha corrido a una velocidad endiablada». El problema, señala, es que «la mayoría de la gente no lo sabe y los principales políticos, decisores y gestores, si lo saben, están mirando hacia otro lado. ¿Por qué? Porque todavía el estereotipo de la enfermería sigue ahí «.
La Enfermería, está bajando la mortalidad «un 12% si aumentamos una hora y media al día de atención de enfermeras a los pacientes». Además, añade que «las enfermeras de práctica avanzada ortogeriátrica reducen a la mitad la mortalidad intrahospitalaria; las enfermeras especialistas en insuficiencia cardíaca la reducen un 22%; y las enfermeras neurológicas en las primeras 72 horas de ingreso a los pacientes con ictus, reducen un 23% esa mortalidad». Estos son «datos científicos, incontestables», y concluye, «¿Por qué no están estas enfermeras en nuestro sistema nacional de salud, por tierra, mar y aire?».














