Consciente de la importancia de los cuidados, Raquel Rodríguez Blanque llega a los mandos del Colegio Oficial de Enfermería de Granada con las ideas muy claras. Cordobesa de nacimiento, estudió Enfermería en Málaga y se formó también en nutrición y en hospital Virgen de las Nieves de Granada, ciudad en la que vive y donde ha estado entregada a la profesión con vocación. Desde su nuevo cargo, que se formalizó ahora justo seis días, espera acelerar el impulso de iniciativas que den voz directa a todas las fases de la vida.
Por Sara Bárcena. Ideal Granada
–Las elecciones fueron hace una semana. ¿Cómo se siente?
–Todavía tengo que asimilarlo. Muchos compañeros llevaban años diciéndome que había una necesidad sentida de cambiar la estructura. Me habían hecho la propuesta desde hace tiempo, y eran muchas responsabilidades y no me lo había planteado. Pero cuando se acercaron las elecciones, que son cada cinco años, lo valoré y sentí que era el momento. Tengo muy claro el tipo de campaña que hemos hecho y de haber conseguido el número de nuestros objetivos.

–Lleva dos años en la periferia con la cátedra en la UGR. ¿Qué impresión tiene del Colegio?
–Es así, soy profesora contratada con vinculación clínica al SAS, me dedico a la docencia y a la asistencia. Y eso me ha permitido acercarme más al Colegio. En este tiempo, he visto que hay mucho desafío, que los enfermeros sienten que no ayuda, que no sirve, que no está en lo que debe. Creo que es obligatorio. Ese es la percepción en líneas generales, y es una pena, no es justo. Porque Jacinto Escobar es una de las personas que se le ha dado visibilidad.
–¿Usted recoge este testigo después de una década como presidente…?
–Es una gran responsabilidad. Mi intención es continuar el trabajo hecho hasta ahora e impulsar la apertura del Colegio, que sea un espacio accesible, cercano y de ayuda. Lo vamos a hacer preguntando a los profesionales, que son los protagonistas. Queremos ideas y ser escuchados. Por eso vamos a crear un buzón permanente para que los enfermeros granadinos puedan presentar sugerencias, dudas, necesidades… Expresar sus necesidades, en definitiva, ya sean formativas, de ocio o laborales.
–¿Algún proyecto en mente que pueda adelantar?
–Claro. Uno que me hace especial ilusión es el programa de autocuidado del profesional. La enfermería está muy castigada. Se encuentra quemada, física y emocionalmente, sobrecargada laboralmente. Tenemos muchos profesionales que necesitan ayuda para gestionar los niveles de estrés. Y queremos cuidar a la población, pero no cuidamos a quienes nos cuidan. Queremos introducir expertos en salud mental, bienestar emocional, gestión del tiempo, técnicas de relajación… Se trata de disminuir el estrés, la ansiedad, los conflictos… Se trata de darles las herramientas necesarias para afrontar el día a día tanto a nivel profesional como personal.
–Un espacio de ayuda, como dice antes.
–Es el objetivo, ayudar, también a los enfermeros que, por ejemplo, se enfrentan a una oposición, pero no hay competencias brillantes que solo necesitan un poco de soporte para despegar. Les vamos a brindar apoyo legal, administrativo, marketing… Además, las matronas que tienen que presentar una memoria no tienen normalización. A pesar de ser la especialidad con más antigüedad, está muy maltratada. Ha ido sumando nuevas figuras y, en general, las competencias no están bien definidas dentro del colectivo. Vamos a defender las especialidades, creemos que son la vía de desarrollo, pero sin que haya fricciones.
Colectivo «no reconocido»
–¿Cuáles son los grandes retos de la enfermería granadina?
–Las enfermeras no estamos reconocidas en los asuntos por la administración. Somos graduados, igual que muchos otros sanitarios y sin embargo, nos sitúan en un perfil A1, nosotros seguimos en perfil A2. Ese tipo de inconsciencia restringe nuestros accesos a puestos superiores. Tenemos que defender una estructura adecuada. Además, hacen falta más enfermeras que se tengan en cuenta la complejidad de Granada. No se nos escucha a una población joven con un nivel académico alto.
–¿Qué le diría, a un joven, por el contexto, que dude estudiar Enfermería?
–Le daría un mensaje de ánimo total, hay que ser perseverante. La nota de acceso es muy alta. Es una profesión muy bonita; se es un ser de servicio, de amor y de cuidado. Somos muy privilegiados. Acompañamos a la gente en el inicio de la vida como matronas y al final, también está ahí una enfermera, al borde de la cama en bien o en bien de una casa. Son realidades humanas, en ocasiones difíciles pero llenas de sentido. Yo me siento profundamente orgullosa de poder profesional ejercer la enfermería porque es lo más bonito del mundo.
Fuente: Colegio de Enfermería de Granada







